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¿Cuál es la función del clasificador aduanal en las operaciones de comercio exterior?

¿Cuál es la función del clasificador aduanal en las operaciones de comercio exterior?

07/11/2017

México se ha mostrado constante en su esfuerzo por ser uno de los actores más involucrados en el comercio internacional realizando grandes reformas económicas. El sistema aduanero mexicano no ha sido la excepción, se ha modernizado para favorecer el intercambio comercial de México con el mundo. Sin embargo, aún está lleno de procedimientos y disposiciones que norman el paso de las mercancías de comercio exterior por las aduanas del país, pues no basta con querer importar o exportar para llevar a cabo este propósito, hay que cumplir con una serie de requisitos y formalidades que tienen que ser identificados oportunamente a la llegada o salida de las mercancías y no cuando el bien ya esté en la aduana o a punto de llegar o salir del país.

Un elemento clave de la planeación aduanera consiste en determinar a tiempo la fracción arancelaria de los productos que se pretendan importar o exportar. La obtención de la fracción correcta se debe hacer bajo la asistencia calificada de un profesional conocedor del tema que no necesariamente son los asesores en comercio exterior sino los clasificadores aduanales, también conocidos como clasificadores arancelarios que, principalmente, trabajan para las agencias aduanales o bien en los departamentos de tráfico, logística de o comercio exterior de las empresas importadoras y exportadoras.

La TIGIE incorpora al Sistema Armonizado de Designación y Codificación de Mercancías, el cual consta de sólo dos artículos: el primero determina el impuesto general de importación que se causará de acuerdo a la tarifa contenida en dicha Ley y el segundo establece cuáles son las reglas generales complementarias. Cabe decir que la fracción arancelaria consiste en un código numérico emanado de una tarifa oficial publicada en cada país dividida en capítulos, partidas, subpartidas y fracciones. La TIGIE contiene la lista de todo el universo de las fracciones arancelarias existentes que cubren, presuntamente, todos los productos que hoy en día existen y también los que, en un futuro, se inventarán. La base del sistema de clasificación en México al igual que en la mayoría de los países proviene de la Organización Mundial de Aduanas, lo que significa que casi todos los países utilizan los mismos capítulos y partidas, con la consecuente homologación en la codificación de los productos del comercio internacional.

Para la obtención de la fracción arancelaria no es suficiente con conocer el nombre del producto, de hecho, se requiere de una amplia experiencia y conocimientos técnicos para clasificar además de la información de la composición y la descripción de los productos. Existen miles de productos, insumos, materias primas, partes y componentes contemplados en poco más de 12 mil fracciones arancelarias. La fracción arancelaria es determinada por el clasificador y aprobada por el agente aduanal, la cual se tiene que asentar en el pedimento de importación o exportación, esto sucede antes de presentar la mercancía al despacho aduanal. Se puede afirmar que el eje del despacho aduanero está en la clasificación arancelaria.

La correcta clasificación permite identificar no sólo los aranceles sino además las restricciones y regulaciones no arancelarias, las cuotas compensatorias de acuerdo al país de origen o, en su caso, los padrones sectoriales. Regularmente, una mercancía de comercio exterior tiene sólo una fracción, aunque un mismo producto puede ser clasificado en dos o más fracciones en diferentes actos de importación. Sin embargo, la mala determinación de una fracción implica repercusiones legales equiparables al contrabando documentado y, desde luego, también conlleva efectos y repercusiones de carácter fiscal para los importadores y exportadores. Porque la mala asignación de una fracción incorrecta provoca una operación aduanera ilegal que podría generar omisión de impuestos, contribuciones y la falta de permisos, autorizaciones, NOM, certificados, etc.

Algunos importadores o exportadores no le dan la debida importancia a la clasificación arancelaria, pudiendo incurrir en las consecuencias anteriormente mencionadas. Ante esta situación las empresas importadoras y exportadoras contratan los servicios del clasificador aduanal quien, sin duda, con sus conocimientos profesionales y experiencia, puede ayudar a los importadores y exportadores a ubicar correctamente sus productos en la TIGIE.

En relación con lo anterior, hoy más que nunca, el comercio exterior debe ser profesionalizado en todos sus procedimientos ya que es una actividad dinámica que debe ser desarrollada por personal certificado y ampliamente capacitado acorde a las necesidades del país y de las empresas importadoras y exportadoras. El comercio exterior necesita de expertos y especialistas que verdaderamente lleven a cabo sus funciones de conformidad con lo que establece el marco normativo aduanero para enfrentar con éxito los retos en un mundo altamente competitivo.

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