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El derecho marítimo internacional y la eficiencia de los puertos mexicanos

El derecho marítimo internacional y la eficiencia de los puertos mexicanos

02/22/2017

Los nuevos fenómenos constituyen un desafío para la humanidad y sus gobernantes. Muchos de estos fenómenos son positivos, contribuyen a nuestro desarrollo y aumentan la capacidad de los seres humanos para vivir una vida digna; otros representan graves amenazas para nuestra seguridad colectiva y deben enfrentarse en consecuencia. Sin duda alguna, el derecho también debe adaptarse al desarrollo. Varios fenómenos que, hasta hace pocos años, ni siquiera se conocían, hoy plantean importantes desafíos a los legisladores. Tradicionalmente, la legislación ha sido una actividad característica de cada nación y algunos aspectos del derecho nacional son claras expresiones de las tradiciones y costumbres propias de cada estado-nación. Sin embargo, de forma paralela, se ha producido un desarrollo sin precedentes en la esfera del derecho internacional.

Este desarrollo deriva de la necesidad de los estados y de sus pueblos de interactuar y de la consiguiente necesidad de establecer un orden jurídico internacional común. Uno de los propósitos de las Naciones Unidas es crear una sociedad internacional respetuosa del principio del imperio del derecho. A este respecto, la protección de los derechos humanos constituye un importante elemento. Así, la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar es el tratado más importante jamás negociado en ese ámbito, cuyos orígenes se remontan a comienzas de los años cincuenta, época en la que se creó la Comisión de Derecho Internacional de las Naciones Unidas.

En los últimos años, el derecho marítimo internacional se ha desarrollado con suma rapidez, además se han dado mejoras en la calidad de los servicios que ofrecen los puertos a sus clientes así como la efectiva comercialización de los mismos. A la luz de las exigencias del comercio internacional, esto sólo puede ser logrado mediante la existencia de un marco jurídico apropiado, tanto a nivel internacional como local.

El derecho marítimo es un crisol multidisciplinario que engloba con mayor precisión la realidad fáctica actual, pues permite incorporar toda la amplia gama de situaciones e intereses jurídicos que, a estas alturas de la historia, presenta la actividad del hombre en el mar. El derecho internacional del mar regula el interés de los distintos estados-nación del planeta en los distintos espacios marítimos, fijando extensiones de soberanía exclusiva, de jurisdicción limitada y otras de jurisdicción internacional. También se regula el derecho de paso inocente de las naves, se consagra la libertad de alta mar, se prevén situaciones de piratería, de persecución inmediata de una embarcación mercante y se reglamenta la visita y registro de una nave mercante por parte de un buque de guerra, entre otras materias.

Sin lugar a dudas, resultan de enorme relevancia los llamados contratos de explotación o de utilización del buque, tales como transporte marítimo de mercancías en régimen de conocimiento de embarque, el fletamento, el de arrendamiento de buque, el de pasaje o el de remolque además de los llamados contratos auxiliares de navegación; de ahí, la importancia que tiene el conocimiento de la legislación aplicable a los accidentes de la navegación.

Concurren también a dar fisonomía a este especial ámbito del derecho las normas del derecho administrativo relativas a la organización y atribuciones de los órganos internos encargados de velar por la seguridad de la navegación, registro y fiscalización de las naves y artefactos navales entre otras funciones de la dirección del territorio marítimo y de marina mercante; también se encuentran órganos encargados del diseño de políticas y planes de desarrollo de las actividades de transporte marítimo.

Las actividades del ser humano en el mar dan origen a una larga serie de relaciones jurídicas que tienen una naturaleza diversa y no son subsumibles pura y simplemente en el ámbito del mero interés privado. Una manifestación más de este quehacer humano en el ámbito marítimo es aquella que se relaciona con el comercio. Efectivamente, la Organización Marítima Internacional apoya la codificación del derecho marítimo, ya que ha elaborado y aplicado, en todo el mundo, convenios, protocolos y recomendaciones que tratan temas tan diversos como el transporte marítimo, la protección de la vida humana en el mar, la prevención y el combate de la contaminación marina, el salvamento, el tráfico marino y el terrorismo en el mar.

En México, el derecho marítimo es un ámbito que, reivindicando su propia especialidad, pugna por su autonomía, lo cual, desde el punto de vista de la técnica jurídica, sería del todo conveniente si se considera que, en la regulación de la actividad humana en el mar, confluyen una serie de intereses a veces contrapuestos que pueden tener, unas veces, una naturaleza privada, otras, una naturaleza pública cuya satisfacción debe ser debidamente resguardada por el derecho a través de una regulación no tan sólo comprensiva del derecho comercial marítimo sino de la globalidad que presenta la materia.

Cada día en los puertos mexicanos, se recibe más carga contenerizada por lo que se necesitan actualizar las regulaciones y los procedimientos logísticos entre cargadores, navieros y aduanas con efectivos mecanismos de control, siendo impostergable una definición de las estrategias necesarias para mejorar la participación de los puertos mexicanos en el contexto internacional.

La gestión en los puertos mexicanos debe ser eficiente y rápida. Se hace imprescindible realizar una labor de re-ingeniería de nuestras instituciones capaz de desarrollar una nueva estructura funcional siguiendo las pautas modernas que promueven la descentralización operacional, la liberalización de la carga, el planteamiento estratégico y la creciente participación del sector privado. Un factor esencial para lograr este cometido es la Coordinación General de Puertos y Marina Mercante.

Si bien el movimiento marítimo de contenedores en los puertos cada año va en aumento, necesitamos de una mayor inversión portuaria para su ampliación, modernización y equipamiento. Nuestro país necesita avanzar rápidamente y sin descanso hacia la consolidación del sistema de transporte a través de la oferta de infraestructura y servicios eficientes y competitivos con ventajas en las rutas logísticas internacionales para facilitar e incrementar los flujos comerciales con el mundo, pues una mala logística hace que los productos y servicios se encarezcan.

Ante este panorama, los puertos mexicanos aún tienen metas pendientes, entre ellas: bajar costos, mejorar servicios y seguir invirtiendo en infraestructura. A pesar de la creciente mejora de la infraestructura portuaria, los costos por usar los puertos son elevados, representando el mayor costo la parte aduanal. México necesita que sus puertos sean competitivos a nivel global, por ello se debería hacer un estudio profundo de tarifas para crear un modelo que permita la productividad y favorezca la dinámica del comercio internacional con costos de operación competitivos. La eficiencia es crucial para mantener a México en la competencia internacional.

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