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EL TLCUEM: Retos y oportunidades en su modernización

EL TLCUEM: Retos y oportunidades en su modernización

07/25/2017

Posterior a la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) el 1 de enero de 1994, la Unión Europea (UE) pretendía establecer relaciones comerciales privilegiadas con México para mantener una posición estratégica dentro de la zona de libre comercio de América del Norte. Los europeos esperaban que el TLCAN les permitiera recuperar su posición dentro del intercambio comercial de bienes y servicios con México y poder concurrir en igualdad de condiciones con Estados Unidos y Canadá.

La Unión Europea es una organización supranacional del ámbito europeo dedicada a incrementar la integración económica y política y a reforzar la cooperación de sus estados miembros, establecida el 1 de noviembre de 1993; fecha en que entró en vigor el tratado de la Unión Europea o el Tratado de Maastricht, ratificado un mes antes por los doce miembros de la Comunidad Europea (CE): Bélgica, Dinamarca, Francia, Alemania, Reino Unido, Grecia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Países Bajos, Portugal y España. Posteriormente, con la entrada en vigor del tratado, los países de la CE se convirtieron en miembros de la UE y la CE se convirtió en la UE, que en 1995 se vio ampliada con el ingreso en su seno de Austria, Finlandia y Suecia. El 1 de mayo de 2004 experimentó su mayor ampliación con la entrada de diez nuevos miembros: Letonia, Lituania, Estonia, Polonia, República Checa, Eslovaquia, Hungría, Eslovenia, Chipre y Malta. Cabe mencionar que Reino Unido decidió abandonar el bloque económico de la UE, sin embargo, esto no significó el principio de la desintegración de la Unión Europea. La UE representa el espacio económico más grande del mundo con una población que engloba más de 450 millones de habitantes con elevados niveles de ingreso y consumo.

En este sentido, las relaciones comerciales de México con la Unión Europea han tenido varias etapas: en 1960 se estableció la Misión de México ante la Comunidad Económica Europea (CCE); en 1975 México y la CEE firmaron el Acuerdo de Cooperación Económica y Comercial; en 1991, el Acuerdo Marco de Cooperación; en 1995 se emitió la Declaración Conjunta Solemne entre México y la UE; en 1997 se crearon dos instrumentos jurídicos entre la UE y México: El Acuerdo de Asociación Económica, Concentración Política y Cooperación y el Acuerdo Interno sobre Comercio y Cuestiones Relacionadas con el Comercio.

Después de nueve rondas de negociación entre México y la Unión Europea, iniciadas en julio de 1988, se acordó llegar a una etapa final que culminó en la firma del Tratado de Libre Comercio que inició el 24 de noviembre de 1999 y concluyó el 1 de julio del 2000, fecha en la que se considera que entró en vigor el acuerdo.

El Tratado de Libre Comercio entre la Unión Europea y México (TLCUEM) contiene once capítulos. Los primeros reglamentan los plazos y las condiciones mediante las que se eliminaron los aranceles a los productos industriales, agrícolas y agroindustriales, así mismo, otros especifican las reglas de origen y las distintas normas técnicas, sanitarias y fitosanitarias que deben observarse. Un tercer grupo de capítulos se refiere al comercio de servicios (bancos, aseguradoras, etc.), a las inversiones, a las compras del sector público y a la propiedad intelectual. Como en todos los tratados ya suscritos, se incluyó un capítulo denominado soluciones de controversias donde se establecen las instancias y procedimientos que deben seguirse para asegurar el cumplimiento y resolver las disputas que, inevitablemente, surgen cuando se amplían los intercambios comerciales.

En el marco del TLCUEM se ha promovido el contenido nacional de las exportaciones y la integración de las cadenas de valor. Asimismo, para poder cumplir con las reglas de origen del TLCUEM, se ha requerido que el contenido mexicano y europeo sea cada vez más alto.

Sin duda, el TLCUEM es un instrumento comercial que, con el paso del tiempo, ha dado resultados importantes y grandes avances en el intercambio bilateral desde su entrada en vigor. Sin embargo, frente al proteccionismo que quiere imponer Donald Trump, el comercio se ha convertido en una de las herramientas estratégicas de la Unión Europea para sobresalir en el escenario internacional.

Ante este escenario, México y la UE decidieron establecer una ronda de negociaciones para modernizar el tratado comercial en temas claves e importantes relativos a la liberalización y protección de las inversiones, propiedad intelectual, protección de marcas registradas, energía y materias primas, monopolización de las exportaciones y de las importaciones, el acceso de terceros y la cooperación en materia de energías renovables y normas de eficiencia energética, denominaciones de origen y régimen de subsidios. Las rondas de negociaciones continuarán durante los próximos meses hasta alcanzar un instrumento que incorpore los temas antes mencionados para lograr un acuerdo eficaz permitiendo la creación de nuevas cadenas de valor con un mayor contenido regional de ambas partes.

En resumen y tomando en consideración lo antes expuesto, podemos concluir que México se ha convertido en un centro estratégico de producción para proveer al mercado nacional y a los mercados de los países con los que se tienen tratados comerciales. En términos económicos, México goza hoy de enormes ventajas competitivas, pues se ha convertido en un país sumamente atractivo para las inversiones extranjeras de todos los países ya que su red de tratados de libre comercio le proporcionan acceso a los mayores mercados del mundo. Sin los TLC, México no hubiera alcanzado beneficios tan amplios en términos de exportaciones, inversiones y, por ende, en la creación de fuentes de trabajo.

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