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Financiación del comercio exterior: factor clave para la competitividad de las empresas importadoras y exportadoras

Financiación del comercio exterior: factor clave para la competitividad de las empresas importadoras y exportadoras

07/13/2017

A nivel mundial, México es uno de los países con uno de los sistemas financieros más importantes y sólidos que apoyan al sector industrial, empresarial y social. Las instituciones del sistema financiero de fomento fueron creadas para impulsar el desarrollo del país y brindar asistencia crediticia a las empresas para el financiamiento de sus transacciones.

Concluida la revolución mexicana, la participación del Estado fue determinante en la reactivación del crecimiento económico y social. En materia financiera se adoptaron diversas medidas tendientes a impulsar el ahorro y la canalización de recursos crediticios hacia la actividad económica, así surgieron en 1926 las instituciones nacionales de crédito, figura que, posteriormente, fue complementada con los fideicomisos públicos de fomento económico, entidades paraestatales de carácter financiero. En este sentido, el gobierno mexicano constituyó Nacional Financiera (NAFIN) en 1934 y Banco Nacional de Comercio Exterior (BANCOMEXT) en 1937. La banca de desarrollo fue conceptualizada con el propósito de promocionar y fomentar el desarrollo económico.

Nacional Financiera surgió con el propósito de movilizar los recursos congelados en los bancos para financiar el crecimiento económico y se convirtió en el principal agente económico del gobierno al negociar y obtener líneas de crédito del Banco Mundial, del Banco Interamericano de Desarrollo y del Export Import Bank de los Estados Unidos, contribuyendo al financiamiento de obras de infraestructura y a la expansión industrial.

El Banco Nacional de Comercio Exterior fue creado para recaudar fondos y movilizarlos en proyectos de financiamiento. Su creación fue motivada por la necesidad de contar con una institución de crédito especializada en dar apoyos financieros que incidieran en el financiamiento de las exportaciones. Dentro de sus características destacan las de financiar el comercio exterior del país así como participar en la promoción de dicha actividad además de apoyar la eficiencia y productividad del comercio exterior, comprendiendo la preexportación, importación y sustitución de importaciones de bienes y servicios

En los últimos años, se ha generado una reforma al sistema financiero creando una diversificada estructura institucional para la captación de excedentes y asignación de créditos, sentando las bases para la expansión crediticia.

Sin embargo, otro elemento importante que caracteriza al financiamiento del comercio exterior mexicano es el relativo a las tasas de interés, que hace más caro el crédito y eleva los costos financieros de las empresas, deteriorando su capacidad de pago y provocando distorsiones sobre el ritmo de amortización de los créditos. Sólo en una mínima expresión, algunas instituciones colocan créditos dirigidos a las PYMES con garantías de la Banca de Desarrollo. El proceso crediticio sigue siendo rígido además de caro y no le permite a las MIPYMES revertir sus rezagos en términos financieros y económicos.

Para que las empresas mexicanas logren vincularse al sector exportador se requiere, en principio, proceder al análisis de su posición competitiva y de sus capacidades, sobre todo si se toma en cuenta que, en los últimos años, se viene agudizando la competencia internacional.

La viabilidad de las empresas, en especial de micro y medianas empresas en el entorno internacional, exige recursos y condicionamientos; estos elementos no son sólo de índole comercial o de ventajas en el ámbito de la producción o la disminución de los costos logísticos también incluye el acceso al financiamiento adecuado y la inducción de éste en la actividad productiva. La necesidad de financiamiento se advierte antes del proceso productivo, durante la preparación y evaluación de proyectos, dentro del proceso de producción, cuando la empresa requiere insumos o mano de obra y, posteriormente, durante la distribución.

El financiamiento a las empresas en sus operaciones de comercio exterior no se debe limitar a la disposición de fondos y a la reducción de riesgos también debe incorporar elementos para que el sistema opere eficientemente, de manera continua y ofrezca calidad competitiva a los usuarios en sus actividades productivas y comerciales. Sin embargo, el sistema financiero adolece de ineficiencias que no ha podido superar a pesar de la gran cantidad de propuestas de los usuarios de crédito.

No obstante, hoy como en el pasado, el problema que aqueja a las empresas mexicanas es la falta de crédito y financiamiento, principalmente a micro y pequeñas empresas. Los requisitos que la Banca de Desarrollo Comercial impone a las empresas medianas y pequeñas para otorgar crédito deberían simplificarse aún más, además, podrían crearse sociedades que garanticen el crédito y que cuenten con un servicio de refinanciamiento que apalanque su capacidad para asumir riesgos.

Es imprescindible seguir apoyando a las empresas en su relación con la banca, sustentado con el fortalecimiento de instrumentos y esquemas modernos capaces de alcanzar un grado de competitividad que les permita a las empresas acceder, en las mejores condiciones, a las corrientes del comercio internacional.

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