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La calidad de los productos de exportación y la diversificación de mercados

La calidad de los productos de exportación y la diversificación de mercados

08/22/2017

La estrategia de dedicar una parte de la producción al mercado nacional y otra para los mercados internacionales permite a la empresa ampliar su base y cartera de clientes además de reducir el riesgo porque cuanto mayor sea el número de mercados menor dependencia de su mercado local; la diversificación permite también eliminar la estacionalidad del producto.

Por lo general, cuando una empresa comienza a exportar, su producción, bienes y servicios tienden a aumentar numérica y cualitativamente, lo que la conmina a revisar sus procesos productivos para reducir costos, su capacidad ociosa e, incluso, pensar en ampliar su capacidad instalada. Cabe decir que el aumento de la producción también coadyuva a ampliar la capacidad de negociación para la compra de insumos y maquinaria. Así mismo, los costos de fabricación tienden a disminuir haciéndolos más competitivos además de mejorar los márgenes de utilidad.

Cuando una empresa comienza a exportar obtiene mejoras significativas tanto dentro de la empresa (nuevas normas de gestión, tecnología, formas de gestión, capacitación de mano de obra, agregando valor a la marca, etc.) como en el exterior (mejora la imagen frente a los clientes, proveedores y competidores pues su marca se convierte en una referencia en relación a la competencia y es vista como una empresa con productos de calidad). Para tomar la decisión de exportar es importante considerar la información de la empresa: cómo se encuentra aquí y ahora y a dónde quiere llegar para, posteriormente, conjuntarla con la del mercado y determinar las acciones a seguir establecidas en el plan de exportación.

En efecto, un plan de exportación define los aspectos esenciales a tomar en cuenta para iniciarse en el mercado exterior. Por eso el plan debe incluir, entre otros puntos, el potencial de la oferta exportable de su producto, el mercado objetivo, las características del producto, la determinación del precio de exportación y la estrategia promocional así como la determinación del segmento de mercado específico al que quiere llegar.

Los compradores extranjeros son muy exigentes, los clientes y los proveedores saben que la empresa que exporta tiene la capacidad de colocar sus productos en el extranjero gracias a su mayor competitividad. La empresa genera nuevos puestos de trabajo debido al aumento de la producción y la comercialización, y los empleados se sienten más seguros y orgullosos de trabajar en una compañía que exporta sus productos.

Cuando una empresa participa en el mercado global tiene que mejorar la calidad de sus productos y adaptarse a las exigencias del mercado al que se dirige. Al participar en el mercado internacional, las empresas se motivan también a mejorar su tecnología debido a las normas y requerimientos que las grandes empresas, los mercados, los consumidores y los gobiernos exigen a los proveedores extranjeros. Con el tiempo, los nuevos procesos y la tecnología se internarán dentro de la empresa de forma rutinaria, provocando que todas las actividades productivas de distribución y comercialización con los mercados nacionales y foráneos se realicen observando de forma natural los estándares mundiales de calidad.

Bajo este contexto, diversos factores inciden en la competitividad internacional de una empresa. Por un lado, los inherentes a la propia empresa, pues, ciertamente, aspectos como la innovación y el desarrollo tecnológico juegan un papel fundamental en el desempeño empresarial y en su capacidad por conquistar nuevos mercados además de otras variables desde el diseño e imagen del producto, envase y embalaje, factores que, aunados al precio y a la calidad, determinan la competitividad en los mercados internacionales.

En este sentido, la interacción con nuevos mercados ofrece tanto acceso a nuevas tecnologías como a los procesos administrativos de calidad mundial. Las empresas exportadoras que empiezan a adoptar programas de calidad y desarrollar las pruebas en sus productos ponen en marcha mecanismos para garantizar su calidad, para evitar problemas con los importadores e, incluso, para prevenir la posible devolución de los bienes. Así es como se evoluciona de una empresa local a una empresa competitiva de bienes y servicios de calidad mundial.

Así pues, el proceso de internacionalización de una empresa exige que ésta sea primero competitiva en el ámbito local para luego serlo en los mercados internacionales. La competitividad en términos generales entraña la búsqueda continua de la superioridad estratégica (efectividad en la conquista del blanco más eficiencia en el desempeño y organización de los recursos) así como el liderazgo en el negocio, en tanto que por competitividad internacional se entiende la capacidad de las empresas de un país para crear, producir y distribuir bienes y servicios en los mercados internacionales. En ocasiones, la internacionalización de la empresa es, incluso, propiciada por la competencia, lo que hace evidente la interrelación entre competitividad e internacionalización.

En conclusión, las empresas se encuentran en un mundo globalizado altamente competitivo y de constantes cambios económicos, políticos y sociales. Por esto es el momento de reflexionar y planear: cuáles son los cambios que se pueden aplicar en la estructura de producción o de servicio y cómo obtener provecho de la situación para mantenerse o diversificarse. Ante esta perspectiva, la tarea de México es seguir mejorando en productividad y competitividad para abrir nuevos mercados, sobre todo, por los posibles efectos de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

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