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Los almacenes generales de depósito: una alternativa de financiamiento para las  operaciones de comercio exterior

Los almacenes generales de depósito: una alternativa de financiamiento para las operaciones de comercio exterior

07/06/2017

Los almacenes generales de depósito surgieron ante la necesidad de guardar y proteger las mercancías de diversos factores como: robo, inclemencias del tiempo, falta de espacio en las instalaciones de las empresas, entre otros. Cabe decir que, en México, este tipo de servicios opera desde la época de la colonia, desde entonces, el procedimiento ha venido evolucionando a través del tiempo para dar un mejor y seguro resguardo de las mercancías. Los almacenes generales de depósito, genéricamente denominados “almacenadoras”, tienen como objeto fundamental el almacenamiento, guarda o conservación, manejo, control, distribución o comercialización de bienes y mercancías bajo custodia o en tránsito, amparados por certificados de depósito y por el otorgamiento de financiamiento con garantía de los mismos.

Las almacenadoras son organizaciones auxiliares de crédito concesionadas por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público para operar dentro de los lineamientos establecidos por la Ley de Organizaciones y Actividades Auxiliares del Crédito y la Ley de Títulos y Operaciones de Crédito. Se clasifican en dos categorías, las que se utilizan para almacenar todo tipo de mercancías nacionales y las destinadas a graneros además de las facultadas para recibir mercancías en régimen de depósito fiscal, tanto en importación como en exportación. Asimismo, realizan actividades complementarias, por ejemplo, como corresponsales de instituciones de crédito en operaciones relacionadas con las que son propias, gestionar la negociación de bonos de prenda por cuenta de sus depositantes o rematar mercancías a petición del tenedor del bono de prenda.

Todos los días las empresas mexicanas buscan las mejores opciones de financiamiento para enfrentar el mercado interno. Quizás una de las instituciones financieras menos conocida y utilizada por las empresas, entre ellas las que tienen actividades de comercio exterior, es precisamente la de los almacenes generales de depósito, ya que se tiene la idea de que este tipo de almacenes no tiene vinculación directa con el Sistema Financiero Nacional, aunque  pueden ofrecer a sus usuarios apoyo financiero a través de los instrumentos de bono de prenda y certificados de depósito.

Los certificados de depósito son títulos de crédito representativos de mercancías que emiten en forma exclusiva las almacenadoras y que acreditan la propiedad de mercancías. Este documento permite negociar los depositados en el almacén sin la necesidad de trasladar las mercancías de un punto a otro hasta encontrar un comprador. En este sentido, el titular del certificado de depósito puede vender sus mercancías o bien conseguir recursos económicos con un banco. Los certificados de depósito pueden expedirse en dos modalidades: los títulos negociables, los que se expiden siempre acompañados de un bono de prenda y los no negociables, los que se expiden sin bono de prenda.

Los bonos de prenda son títulos de crédito que se expiden anexos a los certificados de depósito y que, al complementarse en el banco o en el almacén emisor, acreditan el otorgamiento de un crédito con garantía de los bienes mencionados en el propio bono de prenda y en su correspondiente certificado de depósito. Este documento permite realizar operaciones garantizadas con las mercancías almacenadas. La ley confiere el carácter de títulos de crédito representativos de mercancías a los instrumentos antes mencionados, facilitando a los usuarios obtener líneas de crédito a tasas competitivas.

El régimen de depósito fiscal consiste en el almacenamiento de mercancías de procedencia extranjera en almacenes generales de depósito, previamente autorizados para tal efecto y bajo el control de las autoridades aduaneras. Almacenar las mercancías bajo el régimen de depósito fiscal representa ventajas para las empresas que hacen operaciones de importación, entre ellas destacan las siguientes: disposición inmediata de la mercancía de importación para su utilización o venta si éstas son de procedencia extranjera; contar con capital de trabajo adicional al disminuir sus inversiones en inventarios; contar con un estado de costos que les permita, en caso de venta, cotizar sobre gastos fijos: impuestos de importación, fletes, seguros y gastos variables, almacenaje y maniobras; resolver limitaciones y problemas de almacenamiento; estar a salvo de posteriores modificaciones arancelarias, restrictivas y prohibitivas que puedan caer sobre los productos que normalmente pueden seguir importando en el futuro; contar con mayores posibilidades de crédito bancario y estar en posibilidades de mantener un stock suficiente de productos para satisfacer las necesidades del mercado, previendo fallas en el suministro del extranjero. Las mercancías también pueden importarse temporalmente por empresas a través del programa IMMEX.

Otro aspecto no menos importante es la habilitación de bodegas como parte de sus servicios, previa autorización de la Comisión Nacional Bancaria y de Seguros. Cuando una empresa cuenta con inventarios (fuente de liquidez) y estos se encuentran debidamente almacenados, una alternativa para garantizar el crédito es habilitando las bodegas a través de un almacén general de depósito.

En suma, los almacenes generales de depósito juegan un papel muy importante en el almacenaje, distribución, revisión, etiquetado y el empaque de mercancías. Cada vez tienen una mayor participación en el desarrollo del país, apoyando a las empresas con un intenso movimiento de mercancías para que éstas sean cada vez más eficientes y competitivas, no sólo a nivel nacional sino también a nivel internacional.

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